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domingo, 21 de septiembre de 2014

Buscando escudero

Si echamos mano a las hemerotecas baloncestísticas que guardan con admiración aquellos increíbles partidos en los que Michael Jordan y sus compañeros se imponían a sus rivales o, incluso, aquellos duelos más recientes en los que acababan victoriosos los Lakers de Kobe Bryant, podremos observar grandeza. Lo miremos desde la perspectiva que lo miremos, podremos apreciar cómo el talento individual se convertía en algo coral y todo gracias a la mente. El baloncesto practicado como si un juego de mesa fuera, con total atención en los pequeños detalles y teniendo una importancia vital cada pieza. El rey siempre tiene una reina como MJ tuvo a Pippen y Kobe tuvo a Gasol (y, anteriormente, el mismo Bryant hizo lo propio con O'Neal). Ningún guerrero lucha sólo y todos aquellos que han triunfado lo saben. Hoy, son los Spurs quienes personifican esto de mejor manera, siendo una ardua tarea el elegir a tan sólo un jugador por encima de los demás. 

Los Knicks ya tienen a su Empire State Building, pero, como en el skyline de su ciudad, su figura era demasiado acentuada sobre las demás. El curso 2013-2014 mostró a Carmelo desnudo ante el peligro, batallando ante equipos enteros, siendo el total líder de su franquicia, quien no sólo destacaba en anotación sino también en rebotes. Como si de la alfombra roja de los Óscars se tratara, el MSG vio cómo sus jugadores se encendían y apagaban como flashes. Primero fue Bargnani, cuyo prometedor comienzo de campaña finalmente quedó en nada y luego JR Smith y Amar'e Stoudemire, quienes, finalmente, se pusieron el mono de trabajo para nadar y acabar en la orilla. El apretón final sirvió para poco o nada, en abril se acabó, de un plumazo, la temporada para los neoyorquinos y con ella la carrera de Woodson en el banquillo del Madison. 

Se avecinaban cambios y Jackson los trajo todos consigo. Todo lo sucedido con Carmelo Anthony en este pasado verano es una historia a la que ya se le ha dado demasiadas vueltas, ahora sólo queda ver cómo le rodean. En el presente mal acompañado no se encuentra. Si miramos nombre por nombre la plantilla de los Knicks podemos decir que es una de las más talentosas de toda la NBA, pero hay que hacerla funcionar y para ello ninguna pieza puede fallar. Vimos en el curso 2013/14 cómo gente como Felton, Shumpert o Chandler mostraron una cara apática muy distinta a la mejor de ellas. Las derrotas se sucedían y, como balance general, sólo podemos dar el aprobado a un jugador y no es otro que el 7, el único que respondió y a quien toda la comunidad Knickerbocker entendió cuando meditaba su salida.

Él ya dijo que NY es "su ciudad", pero Nueva York le debe más de una y es, desde este año, cuando todo tiene que ser devuelto a quien lo ha dado todo en el parqué cada noche, llegando a anotar hasta 62 puntos dando una de las pocas alegrías que se llevó su afición. La primera parada en el camino se hará en busca de un segundo espada fiel a su estrella que responda siempre, que al mirar las estadísticas sea el segundo en discordia como lo fue Smith hace 2 campañas con 19,4 puntos por partido (siendo el sexto hombre del año).

Los dos candidatos más firmes son, sin duda, Stoudemire y Smith. Tras Melo quizás sean los jugadores más talentosos de la plantilla. El primero parece que ha dedicado el verano a ponerse en forma y, desde EEUU afirman que está mejor físicamente que nunca. Todo depende de que acepte su rol y sus maltrechas rodillas le permitan desplegar todo su potencial. Del escolta de Nueva Jersey sólo cabe rezar porque su cabeza no se salga de los renglones que Fisher marque. Él no ha dudado en afirmar que está "en camino de ser uno de los mejores tiradores de la historia" y quienes le hemos disfrutado sabemos que, si él quiere, puede ser una bestia. Ambos han estado envueltos en rumores de traspaso, pero con motivación, confianza y, sobre todo, sin tormentosas lesiones, podrían ser parte de un temible big-three. 

También piden permiso los jóvenes (Hardaway Jr., Shumpert y Early) que pelearán por minutos en las posiciones más fuertes del equipo; las de alero y escolta. Todos sabemos del talento de Tim e Iman, pero el tercero es una incógnita. Algunos afirman que su atletismo y su capacidad anotadora le harán ser todo un robo del Draft, pero con los rookies siempre hay que ser pacientes, ya vimos cómo, paso a paso, T-Hard acabó siendo uno de los más importantes para los Knicks. Shumpert, por su parte, tratará de hacer olvidar lo hecho en el pasado curso donde la presión de los rumores y las críticas pudo con él.

Olvidarse de José Calderón sería un error. El extremeño tiene la tarea de poner en marcha el famoso triángulo ofensivo que diseñó el hoy Presidente de Operaciones, pero que nadie se sorprenda si finalmente es de los más destacados en Nueva York, todos conocemos a Calde, un base con una inteligencia comparable a la de Pablo Prigioni y que puede enterrar a cualquier equipo con su enorme acierto desde el perímetro.

Andrea Bargnani quizá sea el interrogante más grande. El ala-pívot cuenta, desde el principio, con el inestimable apoyo de Phil Jackson, quien afirmó que el italiano será "una sorpresa". Andrea es un interior atípico, difícil de defender por cualquier hombre de zona de la liga al pasar poco tiempo dentro de ésta, pero su oficio y dureza dejan que desear.

Los New York Knicks cuentan con una baraja completa en la que cada carta asumirá el papel que le entregue Derek Fisher, pero hay un papel que aún no está entregado; el de escudero. Varios componentes del roster pelearán por este puesto. La temporada 2014-2015 se presenta como algo nuevo en la gran manzana y Carmelo Anthony espera a su pareja para el próximo baile, quien le allane el camino para que pueda reinar.

¡Gracias por dedicarme un momento! (@Gersace_)

sábado, 10 de mayo de 2014

Los 5 mejores momentos de la temporada

En un curso 2013/2014 nada fácil para todo fan (o, mejor dicho, sufridor) de los New York Knicks es una tarea algo complicada encontrar más de un momento positivo. Sin PlayOffs, con un entrenador ya destituido, cambios por hacer en la plantilla y un Carmelo Anthony que aún no sabemos dónde jugará la siguiente campaña, nos sentamos a comentar los 5 mejores instantes que los de azul y naranja nos han brindado.

5- Shumpert ante los Spurs

Iman Shumpert no estaba viviendo su mejor temporada. El rendimiento que ofrecía no era el deseado y, por si fuera poco, los críticos y los rumores de un posible traspaso no mejoraban su situación. El escolta necesitaba romper con todo. Dejar que las palabras dieran paso al juego. Desde que llegó a Nueva York demostró ser un luchador, y esta vez no iba a bajar los brazos. En el primer partido de los Knicks en el 2014, le llegaría su momento. Con 27 puntos (el máximo en su carrera profesional) lideraría al dolorido conjunto para conseguir una trabajada victoria (con un apretado 105-101) ante uno de los mejores equipos de la NBA, los San Antonio Spurs. Shumpert logró convertir 10 de sus 13 intentos en tiros de campo y su último cuarto -con triple ganador a falta de poco menos de 40 segundos incluido- fue memorable. Había conseguido hacer un partido enorme y acallar por fin a los que dudaban de él.


4- Victoria ante los Cavaliers

Si el presente año 2014 comenzaba de la mejor manera posible con la victoria ante los Spurs, el ritmo ganador seguiría un tiempo. El día 31 de enero, los Knickerbockers lograban su cuarto triunfo consecutivo a costa de los Cleveland Cavaliers. Los de Ohio sucumbieron ante unos neoyorquinos que se mostraron rocosos desde el primer minuto. Las opciones de entrar entre las 8 primeras plazas en su conferencia se elevaban con ella, pero, lo mejor de ésta fue su sabor. Hicieron olvidar a todos sus seguidores la mala campaña vivida hasta el momento y, además, JR Smith ofreció espectáculo y demostró estar centrado en el baloncesto cerrando, como Shumpert, muchas bocas. Su crossover a Anthony Bennett y posterior mate hicieron enloquecer al Madison Square Garden. El resultado final fue un contundente 117-86.


3- Carmelo en el All-Star Game

En el mes de febrero llegaba el descanso del fin de semana de las estrellas. El domingo se celebraba el plato fuerte, el All-Star Game, y Carmelo Anthony se presentaba en él como uno de los astros más brillantes en un conjunto formado por jugadores de la talla de LeBron James o Paul George, que se enfrentaba al bloque del Oeste, que lo lideraban Kevin Durant y Blake Griffin. El duelo se celebraba según lo previsto. El espectáculo prevaleció sobre la competitividad y el Este se llevó la victoria con un Kyrie Irving como MVP. No estuvo muy lejos de dicho galardón Melo. El alero logró pasar a la historia, rompiendo el récord histórico de triples anotados en este evento. 8 lanzamientos exteriores convirtió de 13 intentados. 30 tantos le valieron para hacer disfrutar a todos los aficionados al baloncesto. El de Brooklyn desconectó del ritmo de la competición jugando un baloncesto bestial y, además, se llevó la victoria.


 

2-Tim Hardaway Jr. en el Rising Stars Challenge

Como ya comentábamos anteriormente, el All-Star Weekend es una oportunidad para desconectar del exigente ritmo de la competición, pero, a la vez, dejar a todos los amantes del baloncesto boquiabiertos. Los que noche tras noche veían cómo los Knicks trataban de colarse en la post-temporada sabían del talento de Tim Hardaway Jr., una de las armas del equipo que Chris Webber había elaborado (junto a Anthony Davis y Carter-Williams entre otros) y que trataba de derrotar al Team Hill (liderado por Andre Drummond, a quien seguía Damian Lillard). El pívot de los Pistons levantaría el trofeo entregado al mejor jugador del encuentro, pero el show lo pusieron otros dos jugadores. El rookie de los Knicks y el sophomore de los Cavaliers (Dion Waiters) llevaron a cabo un disputado e interesante duelo en el que se sucedieron los triples y las jugadas espectaculares. El descaro de ambos jugadores quedó patente en Nueva Orleans.


1- Los 62 puntos de Carmelo Anthony

Melo, con un 23/35 en tiros de campo y 62 puntos, demostró, una vez más, su valor como jugador. Los Bobcats fueron sus víctimas e incluso fueron testigos de un increíble triple sobre la bocina desde el centro de la cancha. El 7 hizo algo histórico, rompiendo no uno sino hasta 3 récords. Superó su máxima anotación en su carrera (con 50 puntos), el histórico de la franquicia (Bernard King con 60 tantos) y el de anotación en el pabellón de la Gran Manzana (Kobe Bryant con 61). Si alguien dudaba de su capacidad anotadora, tras ese partido en el que el alero se retiraba como una leyenda quedaban todas despejadas. Todos los allí presentes sólo pudieron rendirse ante Carmelo Anthony, dedicándole una enorme ovación más que merecida. El buen ambiente en el vestuario quedó reflejado al finalizar éste. Todos sus compañeros querían inmortalizar el momento junto al héroe de la noche. Definitivamente, se ganó a pulso el amor de todos. El 25 de enero pasará a la historia gracias a él.


¡Gracias a todos por dedicarme un momento! @GCoronelM

martes, 11 de marzo de 2014

Una bala en la recámara

A lo largo de ésta campaña no hemos conseguido ver a unos Knicks compactos y, a su vez, regulares. Si a comienzos del presente año 2014 vimos cómo hubo un amago de remontada, todo quedó en nada. El buen juego y los buenos resultados se diluyeron completamente, hasta llegar al nefasto mes de febrero. La frustración agobiaba tanto a jugadores como aficionados, que pedían la cabeza de Mike Woodson. Carmelo Anthony se encontraba demasiado sólo, sin nadie que le acompañara en la tarea anotadora de manera consistente, se perdían partidos con rivales inferiores y, para colmo, la motivación de los propios jugadores era nula, jugando sin intensidad. Pero con la llegada del mes de marzo todo ha cambiado. 4 victorias consecutivas devuelven la esperanza a todos los Knickerbockers, que ven cómo su equipo se acerca al objetivo de los Playoffs, aunque, todo debemos decirlo, se antoja algo complicado. 


Si bien el juego no era nada vistoso, ahora es todo lo contrario. Los Knicks divierten y se divierten. Compartir el balón, buscar buenos tiros y defender eran las premisas de la plantilla que en la 2012/2013 devolvieron la ilusión a aquellos que defienden a capa y espada a los de azul y naranja, pues bien, ahora parecen volver a llevarse a cabo. La defensa estaba siendo precisamente el punto flaco de los neoyorquinos durante ésta temporada, pero en marzo estamos viendo a un equipo que ha recuperado la intensidad y, con ella, la motivación y la defensa. En éstas 4 victorias consecutivas han permitido una media de 98,5 puntos, casi 2 puntos menos que la media de la temporada (100,3 puntos). 


Otra clave está siendo el gran hombre Knick Amar'e Stoudemire. Si las lesiones no le estaban permitiendo desplegar el enorme talento que el ala-pívot tiene, en éste mes ha recuperado la confianza y su mejor juego. 18 puntos ha promediado en los últimos 6 partidos (de ellos, en todos ha sido titular). La vuelta de un gran jugador que puede ofrecer grandes cosas a una franquicia necesitada de ellas es bastante relevante para la recuperación de ésta. No obstante, Amar'e necesita calma. Sus últimos 2 años han sido un calvario para sus rodillas, las cuales han sufrido todo tipo de lesiones. STAT es un jugador que tiene muchas capacidades para anotar. Su juego en el poste y los pick and rolls son su fuerte, pero está poniendo mucho empeño en mejorar en otras funciones, como el rebote o la defensa.


La soledad de Carmelo de la que hablábamos antes ya no es tan notoria, pues, la ayuda de jugadores como JR Smith (quien ha pasado de promediar unos pobres 11,7 puntos en el primer mes de competición a 16,5 puntos en éste mes de marzo), Tim Hardaway Jr., Tyson Chandler o el ya nombrado Amar'e Stoudemire están haciendo más fuerte a una franquicia que, con todos sus activos en su mejor nivel, es bastante temible. Con el nivel que están presentando los interiores Knicks (a pesar de contar con las bajas de Andrea Bargnani y Kenyon Martin) Mike Woodson tiene varias opciones para utilizar en su quinteto inicial. La dupla Carmelo-Chandler estaba siendo la más usada por Woody, pero ahora se ve con otras opciones; Stoudemire-Chandler (desplazando a Carmelo a la posición de alero) o Carmelo-Stoudemire (viéndose obligado a mover al banquillo a Ty Chandler).


Para finalizar, debemos comentar la vuelta de Iman Shumpert. Si el de Illinois no estaba viviendo su mejor año, siempre aporta en defensa y, además, ofrece otra opción para que el entrenador pueda rotar en las posiciones de alero y escolta, dejando más libertad para que JR Smith y el rookie Tim Hardaway Jr. pongan más empeño en sus especialidades, la anotación, ya sea desde el perímetro o desde la pintura penetrando hacia el aro.


Los Knicks ahora tienen la posibilidad de entrar en Playoffs, pero para ello deben de continuar jugando y ganando de ésta manera, pues todavía se encuentran fuera de éste objetivo y por delante tienen a los Atlanta Hawks. ¿Conseguirán los New York Knicks colarse en la post-temporada? ¡Gracias por dedicarme un momento! (@GCoronelM)

martes, 18 de febrero de 2014

All-Star 2014

A principios de éste mes de febrero supimos que, como no podía ser de otra manera, Tim Hardaway Jr. estaría en el Rising Stars Challenge y, anteriormente, se anunció que Carmelo Anthony había sido elegido por los aficionados (con casi un millón de votos) para ser titular, una vez más, en el All-Star Game que tendría lugar el 16 de febrero en la ciudad de Nueva Orleans. Los detalles se ultimaban, los participantes en los concursos se iban conociendo (con T-Hard Jr. elegido para ser parte del Shooting Stars junto a su padre y a Elena Delle Donne, jugadora de la WNBA en las Chicago Sky) y la mejor liga del mundo se preparaba para la fiesta del baloncesto donde el espectáculo prima sobre la competición.

El All-Star Weekend empezaba el viernes con el Rising Stars Challenge, en lo que sería la primera aparición de Tim Hardaway Jr. en ésta fiesta. Si el objetivo de éste fin de semana no era otro que el de hacer disfrutar, lo consiguieron. El escolta de los Knicks no pudo conseguir la victoria, cayendo derrotado ante el Team Hill por 142-136, pero disfrutó y, sobre todo, dio espectáculo. Se quedó a las puertas del MVP con 36 puntos en los que nos dejó jugadas para recordar y, sobre todo, un memorable pique frente al Cavalier Dion Waiters en el que nos volvió a dejar claro que está preparado para esta liga y que su talento es enorme.

Llegaba la noche del sábado y, con ella, los concursos. Para abrir bocas comenzábamos con el Shooting Stars en el que participaba el Team Hardaway, que se enfrentaba al Team Curry, el Team Durant y el Team Bosh, que finalmente se llevó la victoria. El equipo de Tim no pudo pasar de las semifinales de éste, quedando últimos con un tiempo de 1 minuto y 25 segundos, ya que se les resistió el último tiro desde el centro de la cancha. Después vendrían los concursos de habilidades (que se llevaron Lillard y Burke), de triples (que se llevó Belinelli) y de mates (que se llevó John Wall).

Con el domingo llegaba el último y más fuerte evento, el All-Star Game en el que Carmelo Anthony (junto a jugadores como LeBron James, Paul George, Dwayne Wade o Kyrie Irving entre otros) se enfrentaba a las estrellas de la conferencia Oeste, lideradas por Kevin Durant, quien contaba con el respaldo de Harden, Curry, Howard, Aldridge, Chris Paul y más jugadores de talla extra grande. La victoria cayó del lado del Este y el MVP para un Kyrie Irving (con 31 puntos) al que nada tiene que envidiar la estrella de los Knicks, que volvió a entrar en la historia, ésta vez como jugador que más triples ha anotado en un partido de las estrellas, con 8 para que acabara con 30 puntos que le dejaron a punto de llevarse el trofeo al mejor jugador de éste partido. Su séptima aparición en ésta clausura de fin de semana fue bastante positiva. Uno de los nombres más sonados durante éste fin de semana, no sólo por su actuación, además también declaró que quiere seguir en los Knicks y que se bajaría el sueldo para mejorar la plantilla.

En este festival del deporte que nos apasiona, los Knicks estuvieron bastante bien representados por dos jugadores de un talento infinito como son Carmelo Anthony (una estrella ya consagrada) y Tim Hardaway Jr. (un jugador que llama a las puertas del firmamento).

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¡Gracias por dedicarme un momento! (@GCoronelM)

martes, 28 de enero de 2014

¿Qué será...?

Si pudiéramos describir con una palabra el inicio de temporada de los Knicks, la elegida no sería precisamente positiva, más bien todo lo contrario. Contra todo pronóstico, ni juego ni resultados están siendo los esperados y una ahogante sensación de necesidad de cambios inunda la capital del mundo.

Tras “regalar” picks de drafts a Denver en el traspaso de Carmelo y a Toronto en el de Bargnani, los neoyorquinos se encuentran sin elecciones hasta 2018, lo cual puede suponer un grave inconveniente viendo la necesidad que tienen los Knickerbockers de savia nueva.  Además, se encuentran con otros problemas mirando hacia adelante. La veteranía de un jugador clave para ellos como es Prigioni es un simple factor más para ser negativos (o, al menos, tener actitud dubitativa) respecto al futuro Knick, pero lo verdaderamente significativo viene cuando hablamos de la estrella de la franquicia. Melo será agente libre este verano y, obviamente, novias no le faltarán. Los rumores que apuntan a su marcha le rodean, mientras que él personalmente se ha declarado con ambos pies en NY. Los nombres de Lakers y Bulls suenan con fuerza como posibles destinos del alero de Brooklyn, aunque su esposa LaLa ha afirmado que la estrella neoyorquina seguirá en los New York Knicks.

El tema de los salarios también es considerable. Sin contar el de Melo, quien ya dijo que no aceptará el año siguiente al que opta, casi 67 millones de dólares tienen los Knicks en los salarios de tan sólo 10 jugadores para la temporada siguiente. Stoudemire, Bargnani y Chandler pasarán los 10 millones de dólares y, el primero de los 3, incluso los 20, con 23,430 millones, por lo que si Carmelo decidiera partir tendrían poco margen para buscar a alguien que ocupe su puesto tras su marcha. A todo esto debemos sumarle el “interminable caso de Amar’e Stoudemire”. Siempre entre algodones por sus maltrechas rodillas y, últimamente, con un rol mucho más secundario del que podría tener. Nada es como cuando llegó a la ciudad de los sueños, cuando era un hombre consagrado en la liga y que devolvía la esperanza a los fans Knickerbockers. A día de hoy sólo es uno más que aporta lo que puede desde el banquillo (cuando puede,  ya que como anteriormente apuntábamos, las lesiones son un gran quebradero de cabeza para el ala-pívot), aunque con una gran diferencia de los demás: su sueldo de súper estrella, lo cual haría más difícil aún un posible traspaso.


Tras analizar todo esto, te preguntarás: ¿hay algún motivo para ser positivos respecto al futuro Knick? Sí, sin ninguna duda. 2 nombres; los de Iman Shumpert (quien vive su tercera temporada en la NBA con 23 años) y Tim Hardaway Jr. (que está viviendo un año rookie complicado con 21 años), quienes podrían ser los que dieran alas a la franquicia en un mañana que se antoja complicado, aunque sus futuros no están garantizados en NYC. Si hay algún rumor de traspaso que envuelva a los de azul y naranja, al menos uno de ellos estará en el ajo, normalmente Iman, quien parece que no es del agrado del dueño de la franquicia, James Dolan. A pesar de que éstos rumores ya se han calmado, la lejanía de los puestos de Playoffs no hace ser muy optimista en lo que a ellos se refiere, sobre todo teniendo en cuenta ésta "obsesión" que tiene el propietario con tener a Iman fuera.

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¡Gracias por dedicarme un momento! (@GCoronelM)

martes, 24 de diciembre de 2013

La decisión correcta

Por primera vez desde casi tiempos inmemoriales, la elección de los Knicks en el Draft era recibida con una expectación hasta por aquel entonces insólita, y es que procedente de la Universidad de Michigan, aterrizaba en la Gran Manzana un chico cuyas ambiciones iban más allá de la presión que supone su apellido. La tarea se presentó ardua e intrincada desde el primer día, pero sí volvemos a avanzar hacia nuestros días, la irrupción de Tim Hardaway Jr. se ha erigido como una de las únicas razones por las que sonreír en este anodino inicio de temporada en Nueva York.

El objetivo parecía claro. Una vez descartada la opción de sumar un nuevo jugador interior a la pintura, se buscaba un jugador exterior versátil, capaz de aportar energía y anotación que saliendo desde el banquillo pudiera ayudar a dar un salto de calidad a la segunda unidad. Tras barajarse nombres tan dispares como los de Reggie Bullock, Allen Crabbe o hasta Tony Mitchell, se optó por un Hardaway Jr. que ya por su nombre (y por la incesante máquina mediática que supone la ciudad) aclamaba la luz de los focos. Una decisión aplaudida en un primer instante, pero que poco después requería reflexión. La batería de jugadores de perímetro que había asentada con Iman Shumpert y JR Smith como protagonistas (ni hablamos de Carmelo), hacía complicado a primera vista el que se pudiera hacer un hueco notable en la rotación.


Y es que independientemente de haber podido ser testigos del despliegue físico y el talento ofensivo que había demostrado enfundándose la camiseta de los Wolverines, la faceta de gladiador de la que ha dado tan buena cuenta era un tanto desconocida. En medio del hundimiento de los Knicks, resplandecía un halo de esperanza en forma de lucha e intensidad, a partir de la cual ingresó en esa estirpe de jugadores, cuya garra y compromiso colectivo están por encima de cualquier otra cosa. "T-Hard" hacía gala de un descaro y una madurez impropia para un rookie, que por méritos propios se había ganado ya en las primeras semanas de competición la confianza de Mike Woodson. Hecho que a su vez se vería reforzado por el mediocre inicio de un JR Smith que pedía a gritos el volver a la versión dada el pasado curso.

A propósito o no, desde los despachos se había conseguido reclutar al jugador que tanto se anhelaba. Un jugador con el carácter suficiente para desenvolverse en la "Ciudad que Nunca Duerme", y que además impregnaba en la cancha ese espíritu guerrero del que tanto carecían (y carecen) estos Knicks. Desmarcado de los rumores de traspaso, Tim Hardaway Jr. se empezaba a ganar el respeto de una liga que no tiene piedad alguna con los novatos.

Sus incisivas penetraciones, sus eléctricos mates y su envidiable desparpajo en ambos lados de la cancha contra "los mayores" son de lo poco que se puede celebrar en el Madison, y es que a pesar de que sus números (8'4 puntos, 1'2 rebotes y 1 asistencia en casi 18 minutos en cancha), el impacto con él en pista era inmediato, dando buena cuenta de que las estadísticas no siempre reflejan la aportación del jugador. 

De esta manera, mientras una tormenta se cernía implacable sobre Nueva York, cuando las heroicas acometidas de Melo no obtenían resultado alguno, cuando los fantasmas del pasado se asomaban entre la 7ª y 8ª Avenida, irrumpía una figura que más que como agua de mayo, se presentaba como una bocanada de aire fresco para un equipo falto de entereza y brío, que a día de hoy, se ha ganado a pulso el ser considerado uno de los tan afamados robos del Draft. 

Tim Hardaway Jr. viene pisando fuerte, y lo que es mejor, esto solo es el principio. 




¡Un saludo y gracias por su lectura!

(@NachoJuanRules)