sábado, 30 de marzo de 2013

Colaboradores KnicksPride - Nacho Juan




Bueno, sin más miramientos, lo primero sería presentarse. Me llamo Nacho Juan y soy un chaval de 16 años de Zaragoza. Siendo sincero, me sería complicado concretar cuando empezó mi amor por los Knicks, pero creo que puedo explicaros por dónde van los tiros.

Corría el año 2004 y poco a poco conforme me iba enterando de lo que ocurría a mí alrededor descubrí el tan fascinante mundo de la NBA. Pero no de la mano del flamante equipo de la Gran Manzana, ni mucho menos, sino que había un jugador en concreto quien me introdujo en el mundo del baloncesto de manera trascendental, y ese era ni más ni menos que Allen Iverson. Pero aunque los Sixers por aquel entonces me tiraban mucho, había un equipo que sin saber una explicación concreta, me hechizó. Un equipo, que por lo que veía en las clasificaciones, no parecía uno de los mejores, pero sí uno de los más famosos, hecho al que no le encontraba un porqué.


Un equipo, repleto de jugones que aunque fuera de manera puntual, me hacían disfrutar como nunca. Hablo de jugadores de la talla de Stephon Marbury, cuyas diabluras me dejaban boquiabierto. Hablo de Jamal Crawford, cuyo manejo de balón envidiaba, de un espectacular y eléctrico Steve Francis, cuyos vuelos sin motor me hacían levantarme del sofá al momento y sobre todo, hablo de Allan Houston, uno de los jugadores más elegantes y con más clase que he podido ver sobre una pista de baloncesto. Puede que los resultados no acompañaran, pero me daba igual, no sé si eran sus colores, si era la magia del Madison Square Garden (del cual empecé a ser consciente de su significado en el mundo del baloncesto) o si era la propia ciudad, pero los Knicks se convirtieron en mi equipo. (Junto a los Sixers, todo hay que decirlo)


Pero hubo un hecho que terminó por ser clave en mi afición a los Knicks. No sabría ponerle fecha pero lo recuerdo como si fuera ayer.  Una tarde como otra cualquiera, pusieron en Canal + un partido histórico, concretamente el sexto encuentro de las Finales de la NBA entre los Knicks del gran Pat Ewing frente a los Houston Rockets del genial Olajuwon. Entonces me di cuenta de la grandeza de este equipo. Bien es cierto que ese encuentro terminó con derrota de los de la Gran Manzana , pero aunque Olajuwon taponara ese tiro a John Starks (quien me sorprendía por su descaro fuera quien fuera el rival) que nos hubiera dado el campeonato, los Knicks me dejaron claro el porqué de su fama.


Me di cuenta enseguida de lo que significaba ser de los Knicks, abonarse al sufrimiento, a la irregularidad, a los infortunios, a las continuas críticas de los medios…pero me daba exactamente lo mismo, yo estaba orgulloso de ser del equipo que era y soy.

Pero siendo sincero, mi afición por los Knickerbockers ha ido creciendo conforme pasaban los años. El hecho de viajar a Nueva York me hizo reflexionar lo que de verdad significaba el baloncesto para esta ciudad. Poco tiempo me costó entender la magnitud de este hecho, Nueva York era la meca del baloncesto y por lo tanto, era una ciudad y un equipo hecho a medida para mí.


Con el paso de los años, he visto a los Knicks perder y fracasar una y otra vez. Pero si algo no falta es la ilusión. Con la llegada de STAT y de Melo, con la “Linsanity” (cuya presentación sobra) de la pasada campaña, con las exhibiciones de JR Smith y con muchas cosas más que me resultan imposibles de plasmar en un solo escrito, no me ha dado tiempo a ni tan siquiera pestañear.



Es por ello, por lo que no dudé ni un instante en unirme al equipo de Knickspride España. La ilusión que me inculcó Germán desde el primer momento, supe que esto sería una gran idea. Tanto Germán, como yo, como Álvaro Boza, como Pirruatlético, como Fran Gasquez o como Álvaro Aito estamos dispuestos a compartir con vosotros todo lo que rodee a los New York Knicks.

Espero que disfruten tanto como espero hacerlo yo en mi participación en este ilusionante proyecto. Un saludo.

(@NachoJuanRules)

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